jueves, febrero 23, 2006

Viva sin apegos

Las técnicas antiguas de oriente vienen a curar a los occidentales de los males de la sociedad moderna. El chi kung Shaolín enseña a vivir el aquí y ahora.

Por David Santa Cruz

La vida moderna tiene como inevitable resultado el incremento del estrés en la población, principalmente en los grandes centros urbanos. Este mecanismo de defensa puede estimular un exceso de ácido estomacal, lo cual dará origen a una úlcera. O puede contraer arterias ya dañadas, aumentando la presión y precipitando una angina o un paro cardiaco.

Los periodos prolongados de estrés pueden ser la causa de enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoide, migrañas, calvicie, asma, tics nerviosos, salpullidos, impotencia, irregularidades en la menstruación, colitis, diabetes y dolores de espalda, entre otros males.

Cuando esto sucede, la respuesta de los médicos es genérica: “trate de relajarse”. Algunos le recetarán calmantes, pero nada asegura que se curará. Desde el punto de vista de las milenarias tradiciones orientales (que van de la India hasta Japón), todas estas afecciones son productos de desórdenes de la energía interna, que, dependiendo el idioma, denominan chi o ki. Para equilibrarlos han diseñado técnicas como la acupuntura, la meditación y el chi kung.

Menos estrés igual trabajo

Dentro de las artes de autocuración, el chi kung Shaolín es de los más conocidos y el más desvirtuado por la industria cinematográfica. Si bien es un arte marcial, tal y como se muestra en las películas, tiene su origen en el budismo y, por ende, busca la liberación del individuo. De esto y más trata el libro La fuerza serena (Vergara, 2005), escrito por Adelaida Nieto, célebre actriz y escritora colombiana, que actualmente vive en la reserva de La Montaña Azul en Costa Rica, donde se encuentra el Shaolín Wahnam Institute. El director de esa academia, Sifu Rama, es el esposo de la propia Adelaida. Ella brinda sus opiniones, desde su retiro espiritual en Costa Rica, a través del correo electrónico.

—Desde su perspectiva: ¿El estrés es una enfermedad o es causante de enfermedades?

—Como se plantea en La fuerza serena, la enfermedad es una desarmonía yin yang en el organismo: es un desequilibrio en la energía de las personas. El estrés es un desequilibrio causado por la conjunción de diferentes factores, como cansancio, presión, miedos, malos hábitos en la forma de trabajar o de vivir y así como por la pérdida de la capacidad de vivir en el presente. Desde esa óptica, el estrés podría considerarse una enfermedad. También en La fuerza serena se habla de que la salud no es sólo ausencia de enfermedad, sino una manera de vivir y de asumir la vida. El chi kung Shaolín, al armonizar la energía y aumentar la fuerza vital, disminuye el estrés sin necesidad de disminuir el trabajo, porque actúa sobre las causas que lo producen y brinda una manera diferente de manejar las presiones y las preocupaciones de una vida con muchas responsabilidades o tensiones.

—¿Estas afecciones son del cuerpo o de la mente?

—No son del cuerpo ni de la mente, son de la persona. Uno las crea y se manifiestan en enfermedades o dolencias físicas, en la falta de claridad intelectual para la toma de decisiones o análisis lúcidos, o en desequilibrios emocionales. Desde la óptica del chi kung Shaolín, cuerpo y mente no están separados, y por ello se busca sanar a la persona, no sólo la enfermedad.

Renunciar libera

Los maestros y quienes logran los estados de liberación descritos en su libro, son también grandes renunciantes: ¿Cómo es posible vivir en este mundo material con la filosofía que se expone en el libro? o, de otra manera ¿es posible lograr estos estados de la mente sin renunciar?

—Es cierto que los grandes maestros son renunciantes, pero la renuncia no debe confundirse con cumplir los roles que cada quién debe cumplir en la vida. La renuncia no es necesariamente aislamiento o inacción, las palabras del libro no están dirigidas a personas ajenas al mundo moderno; buscan, por el contrario. ser una herramienta para vivir mejor en él y brindar con el chi kung Shaolín una herramienta para construir, desde nuestro interior, una manera más serena de estar en el mundo sin que el mundo material se apropie de nosotros. En ocasiones pareciera que son las cosas materiales las que nos tienen a nosotros y no al contrario. Es decir, ¿a qué es qué se renuncia? A la alegría temporal y momentánea que producen los logros u objetos externos y se invita a develar la alegría sutil y sin causa que está dentro de nosotros.

“Se trata de renunciar a querer controlarlo todo porque eso no es posible y porque el intento de hacerlo es terriblemente desgastador. No se trata de renunciar a los propósitos ni a los sueños, sino al apego egoísta a los resultados de nuestras acciones. Se renuncia a querer acumular egoístamente riqueza, afecto, poder, pero no se renuncia a la abundancia, ni al amor, ni a los liderazgos que se puedan o deban ejercer. Se trata de vivir sin apegos que nos esclavicen, de vivir con desprendimiento que no tiene nada que ver con vivir irresponsablemente o sin propósitos. Se renuncia también a vivir apegados al pasado y al futuro para recuperar el presente que es el único tiempo y lugar donde está la vida. La renuncia así planteada no es un sacrificio, es un acto de libertad.

¿Existe algún maestro de su tradición en México?

—Actualmente no hay ningún maestro certificado por el Shaolín Wahnam Institute, que tiene su sede principal en Malasia y maestros o instructores en varios países del mundo. El Shaolín Wahnam Institute fue creado por el gran maestro Wong Kiew Kit, cuarta generación directa del Monasterio Shaolín de China. Ha formado maestros como Sifu Rama, tras largos años de trabajo a su lado. La opción para aprender este arte está en Costa Rica, en La Montaña Azul, donde funciona el Centro Shaolín Wahnam para América Latina. La información sobre cursos en este centro se brinda en jardinsintiempo@yahoo.com o en la www.shaolin-wahnam-center.org Algunas personas de México ya nos han escrito para venir a tomar cursos. Eventualmente, Sifu Rama (director de la formación Shaolín Wahnam para América Latina) podría ir a México a realizar cursos.

2 comentarios:

El Enigma dijo...

Renunciar a lo material hace que el hombre se acepte y no desee, pero que incomodidad...

Cierto, el ser humano es sencillamente gustoso del sufrir.

Saludos

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra

David Santa Cruz dijo...

Creo que la renuncia es incómoda porque estamos apegados a las cosas. Cuando descubrimos que nos estorban, lejos de esa sensación de pérdida sentimos un gran alivio.
Con respecto al sufrimiento, sí, nos encanta, la respuesta quizá la haya dado Milan Kundera cuando aseguraba:
"El sufrimiento es la universidad del egocentrismo".