lunes, agosto 25, 2008

Abaten el secuestro

Luego de ser el principal país del mundo en materia de secuestros, Colombia redujo de manera importante este delito para ceder paso a México como puntero en el continente.


En el año 2000, la industria del secuestro en Colombia tenía cautivas a 3 mil 572 personas, 568 más que el año anterior. Fue el punto máximo que llevó a un estimado de un millón personas a abandonar el país. Luego los números bajaron. En 2007 la cifra era de 521 y en los primeros cinco meses de 2008 iban apenas 179.

Lo anterior se logró “con una estrategia del gobierno de neutralizar directamente a las organizaciones dedicadas al secuestro y la extorsión creando una política pública antisecuestro”, explica en exclusiva para CAMBIO el general Luis Montenegro, ex Subdirector de la Policía Nacional de Colombia y ex Director del DAS (central de inteligencia del Estado).

En opinión del ahora consultor en análisis de crimen organizado trasnacional, la mejor forma de abatir el delito del secuestro es: “determinar la causa que lo genera, sea narcotráfico u otro delito, acto seguido se debe atacar, mediante extinción de dominio, los bienes adquiridos con dineros pagados por secuestro o extorsión”.

Otro elemento importante es la investigación frontal a las bandas, para luego llevarlas ante los juzgados, además Montenegro resalta que es necesario capturar a los cabecillas. “La vigencia de una ley de extinción de dominio, ha permitido incautar bienes ilícitos provenientes del secuestro, hasta llegar a incautar la vivienda en donde se encontraba el secuestrado. Es la mejor arma contra este delito”.

LOGRO DE URIBE

De acuerdo con la organización no gubernamental de origen holandés Pax christi este descenso en el número de secuestros, que entre 1996 y 2007 sumó 23 mil 666 plagios, es en gran parte atribuido a la llamada Política de Seguridad Democrática del presidente Álvaro Uribe,

“Tres medidas del gobierno del presidente Uribe tuvieron en todo caso un efecto directo en el fuerte descenso del número de secuestros. En primer lugar, se logró consolidar la presencia de la policía y del ejército en territorios donde antes la autoridad del Estado estaba ausente, en algunos lugares desde hacía varias décadas. Además, el ejército comenzó a hacer presencia intensiva en las principales carreteras, por lo cual los grupos armados ilegales que operaban sobre las carreteras se vieron obligados de desplazarse”.

Con ello se eliminaron los secuestros masivos que realizaba la guerrilla la cual se limita en la actualidad sólo a secuestros individuales. “Una consecuencia directa del fortalecimiento del ejército es también el hecho de que las FARC dejaron de cometer secuestros colectivos en las bases militares” apunta un informe de la citada ONG.

En tercer lugar, el número de secuestros de la guerrilla descendió gracias al fuerte acoso de parte del Ejército nacional de aquel país hacia algunos frentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

“Esto incluyó, entre otros, a unidades famosas en el campo del secuestro, como los frentes 22, 42, 53 y 54 de las FARC, activos en el departamento de Cundinamarca (cuya capital es Bogotá). Además, la policía desmanteló en Bogotá una banda criminal que cometía secuestros para las FARC. También el frente ‘Carlos Alirio Buitrago’, del ELN, que fue responsable de muchos de los secuestros perpetrados por el ELN en la carretera entre Medellín y Bogotá, fue desarticulado por el ejército. Tanto el ELN como las FARC fueron desterrados a las regiones más lejanas, donde resulta menos posible secuestrar a gran escala”.

Otro factor no menos importante en el descenso de los plagios fue el acuerdo de paz con los paramilitares. Aunque, en comparación con las FARC y el ELN, las Autodefensas fueron responsables de relativamente pocos secuestros en las últimas décadas, éstas cometieron, sin embargo, 190 secuestros en el año tope de 2000, e incluso 228 en 2001 de acuerdo con cifras de la Fundación País Libre.

En la actualidad, apunta un informe de Pax Christi “los grupos paramilitares no desmovilizados cometen sólo algunos secuestros por año. En 2006 fueron responsables de un total de 10 secuestros, 18 no se conocen todavía los datos de secuestros perpetrados por excombatientes desmovilizados”.

PAGAR O NO PAGAR

La política de no pagar los secuestros como medida para inhibir este delito es un tanto controversial y ha cobrado la vida de varias personas, algunas infructuosamente. En 1993, el congreso colombiano aprobó la “Ley 40”, la cual se basó en la legislación italiana en la materia emitida en 1991. Conocida como “Ley antisecuestro”, autorizó el congelamiento de las cuentas de las familias de los plagiados para evitar el pago del rescate, proscribió la venta de pólizas de seguros contra secuestro y rescate ilegales, y prohibió el apoyo de negociadores “profesionales”.

Aunque esta medida fue impulsada en 1993 muchos colombianos consideraron excesiva la Ley 40 y acudieron a la Corte Constitucional, la cual declaró inconstitucionales por motivos humanitarios algunos artículos y condicionó otros.

“De acuerdo con esta Corte, el derecho de la familia de las víctimas a tratar de salvar la vida de un familiar es un derecho constitucional y, por ende, se autorizan los pagos y las negociaciones (sin objetivos económicos) con dicho fin. Por lo tanto, la anulación permitió el pago del rescate por razones humanitarias y le prohibió al gobierno congelar los activos”, apunta Pax Christi en su estudio denominado La industria del secuestro en Colombia. ¿Un negocio que nos concierne?

En la actualidad, los familiares negocian con los secuestradores mientras que las investigaciones policiales avanzan, pues advierte el General Montenegro, si se impidiera el pago y no se realizara el rescate, la víctima se quedaría en cautiverio e incluso podría ser asesinado.

Sin embargo, el trabajo de un negociador puede ser cuestionable. Ejemplo de ello se evidenció tras el asesinato de Fernando Martí a manos de sus captores, a pesar de los oficios de un “profesional” que recomendó no denunciar el plagio.

La citada “Ley 40” impidió durante varios años estas prácticas sin embargo, la “Ley 733” de febrero de 2002 permitió que este tipo de especialistas trabajaran de nueva cuenta en Colombia, cosa que dicho sea de paso nunca dejaron de hacer pues firmaban los contratos en terceros países.

En opinión de Luis Montenegro: “Se deben monitorear y controlar a quienes ofrecen los servicios de negociación, ya que la actividad debe estar liderada por la fuerza pública –la policía– de lo contrario se presta para conformar grupos al margen de la ley”, y agrega que en el caso colombiano “si la familia desea contratar a alguien para negociar es permitido”.

SEGUROS

En 1927 Charles Lindbergh se convirtió en el primer hombre en realizar un vuelo trasatlántico sin escalas entre París y Nueva York, ganó el premio Pulitzer por su relato del viaje; piloteó el primer vuelo de Mexicana de Aviación y en 1932 su hijo de 19 meses fue secuestrado y asesinado.

Tras este hecho que conmocionó al mundo la firma Lloyd’s de Londres empezó a vender pólizas de seguro antisecuestro y rescate. En la actualidad, el Grupo Hiscox – perteneciente a Lloyd’s – firma alrededor de 5 mil pólizas al año, que representan aproximadamente 60 por ciento del mercado mundial. Además, controla 50 por ciento del mercado de seguros antisecuestro en América Latina.

Por su parte, la aseguradora norteamericana AIG ocupa el segundo lugar en el mercado mundial, seguida por Chubb, con sede en Nueva Jersey. Algunas de las pólizas que ofrecen estas empresas cubren también los casos de extorsión que se puedan presentar.

Dado que Colombia se considera un país de alto riesgo, las primas fijadas por las aseguradoras se encuentran entre las más altas del mundo. La prima anual para una familia de 5 personas oscila entre 18 mil y 30 mil dólares anuales, y cubre una suma de rescate de hasta un millón de dólares, mientras que una póliza de 70 mil cubre un rescate de hasta cinco millones de dólares. Mientras tanto, AIG ofrece cubrir hasta cincuenta millones de dólares en caso de pérdidas ocasionadas por el secuestro o la extorsión.

En el resto del mundo (excluyendo países como México o Irak) la póliza más barata en el mercado es de 8 mil dólares anuales. Con esta suma la aseguradora cubre un rescate de hasta 500 mil dólares.


QUÉ HACER EN MÉXICO

México es conocido como el país de Latinoamérica donde se corre el mayor riesgo de ser secuestrado. Hace 20 años, se registraban casos sólo de manera esporádica. Pero luego de la crisis económica de 1994, el país se vio enfrentado al surgimiento a gran escala de la criminalidad (de las drogas), así como al aumento de los casos, apunta el reporte El Secuestro es un negocio explosivo, generado en 2008 por IKV PaxChristi.

“Después de un ligero descenso a finales de los años noventa, el número de secuestros por motivos económicos aumentó espectacularmente después del año 2000. México ocupa un absoluto primer lugar a nivel mundial en materia de secuestros rápidos y extorsiones telefónicas por medio de secuestros falsos. Con respecto a los secuestros, la ciudad de México es considerada en todas partes como la más peligrosa de Latinoamérica”.

Conocedor del caso mexicano a cuyas autoridades no sólo ha asesorado sino también capacitado, Luis Montenegro comenta que es necesario que en nuestro país se establezca una política pública y nacional para combatir específicamente el secuestro, “dedicando esfuerzos mediante un grupo especializado”

Como ejemplo pone a la policía de Colombia la cual cuenta con un grupo denominado “Dirección de Antisecuestro y Extorsión”, misma que está bajo el mando de un general, en colaboración exclusiva de fiscales y con un organismo fuerte de inteligencia y otro de investigación criminal.

Para el especialista quien participó en el desmantelamiento de los cárteles de Cali y Medellín, y la captura de sus líderes los hermanos Rodríguez Orijuela y Pablo Escobar, se muestra contrario a la aplicación de la cadena perpetua, pero indica que sí se deben aplicar penas más altas, pero aún más importante, que a los procesados por estos delitos no se les permita rebajar sus penas por ningún concepto.

El General agrega que es importante también que el Estado dirija campañas agresivas de prevención, para informar a la ciudadanía a través de los medios de comunicación, el modus operandi del secuestro, así como una serie de medidas preventivas. “Es necesario, además, invitar a la comunidad a denunciar ante las autoridades especializadas y educarla respecto medidas de prevención y autoprotección”.

Otro elemento que ve con buenos ojos son las manifestaciones de la sociedad civil organizada, como la marcha del próximo sábado denominada “Iluminemos a México”, “se deben apoyar y que sean frecuentes”, sentencia.

3 comentarios:

Andromeda Velut Lua dijo...

Reconocer que existen problemas de inseguridad es el primer paso que tiene que dar un sistema interesado en mutar sus condiciones actuales. En México, en algunas de sus ciudades como Querétaro, que es el caso más cercano que tengo, siempre se marca una distancia enorme entre las realidades que se viven en los estados de la frontera en donde el crimen organizado está más blindado que las autoridades, y siempre se dice que estamos alejados de ese escenario, pero no se desarrollan estrategias para acabar con el narcomenudeo y los delitos menores como los llaman. Un gobierno no podrá contener todo el tiempo, la puerta cerrada a la delincuencia. Como platicaba la vez pasada con un taxista, las estrategias deben ser correctivas.

Buen artículo.

Charles Del Campo dijo...

Charles Del Campo, experto en enti-secuestros expone que el escenario de secuestros no es por la inseguridad policiva, sino por la falta de consultores de seguridad para asesorar en metodologia preventina.

http://secuestros-siniestros.blogspot.com/

don vito dijo...

hola , bello blog, preciosas entradas, te encontré en un blog común, si te gusta la poesía te invito al mio,será un placer, es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
muchas gracias, buen día, besos.